miércoles, 19 de febrero de 2014

Receta

Tengo que decirlo: estoy subyugada. La gastronomía llena casi toda mi vida y todo mi cuerpo. Mi mente es una cáfila de chefs despertando capacidades creativas ignotas. Yo tenía fama de ser buena cocinera de platos regionales de mi región, pero he comprendido que de mis pucheros de barro al hidrógeno líquido media un abismo y yo soy mucho de tender puentes, yo los abismos me los paso por ahí. Así que me he metido de lleno en la cocina de autora y, como en el fondo sigo siendo sencilla y a la pata la llana, os paso una receta exclusiva de mi propiedad intelectual para que, con tiempo, vayáis cambiando vuestros hábitos culinarios ordinarios y ramplones por éstos en los que prima la finura y lo esencial como desestructura cíclica de los elementos en base a atomizar.


RECETA: "Criadillas de canario-flauta rellenas de cerdo ibérico en salsa ácida de capullos de somormujo".
Ingredientes: Diecisiete pares de criadillas de canario-flauta, cincuenta capullos de somormujo, medio diente de ajo macerado semana y media en cincuenta mL de vinagre balsámico de Módena, veinte gramos de sal del mar muerto, dos litros de agua en los que habrán cocido previamente media docena de langostas vivas, cilantro, cominos, clavos de olor, un puñado de semillas de prima donna y unas hojas del catecismo del padre Astete.
Elaboración: mezclamos bien todos los ingredientes y los pasamos por un cedazo de popelín cortado al biés. Seguidamente procederemos a rellenar las criadillas utilizando para cerrarlas una aguja de marear la perdíz. A continuación las pondremos al sereno durante una noche para que se oreen.
Presentación: en cestita de macramé sobre un lecho de hojas de berza deshidratadas.
Ya me contaréis.

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