Mostrando entradas con la etiqueta Poemas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poemas. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de marzo de 2014

Insomnio

De madrugada
aúllan los perros bajo las farolas de luz amarilla.

De madrugada
suena la campanilla que abre paso al viático del moribundo.

De madrugada
el borracho intenta encajar la llave en una puerta que no le conoce.

De madrugada
sale un vaho caliente por la puerta del obrador de la panadería.

De madrugada
suenan en el empedrado los tacones de doña Manolita que acude a velar al Santísimo.

De madrugada
el ratón muerde el queso y hace soltar el cepo que le aplasta la cabeza.

De madrugada
el ascensor se detiene en el piso de don Jacinto que regresa de ayudar a nacer al hijo de Asunción, la de la tienda de coloniales.

De madrugada
y media hora más tarde, el ascensor vuelve a parar un piso más arriba para dejar en su casa a don José María que ha pasado la noche de putas.

De madrugada
Joaquín y Pepa hacen un amor ruidoso, de somier oxidado, un amor que no parece amor.

De madrugada
comienzan a cantar los pájaros con brío, ilusionadamente, como si estrenaran el mundo.

De madrugada.

martes, 25 de febrero de 2014

Escribir

Ante el ordenador,
trás la ventana,
el mar mañanea tranquilo en azules caribes.
El sol se cobra en luz tántos días mojados
y brilla haciendo sombras en los granos de arena.

Yo estoy quieta
esperando que lleguen mis fantasmas

para contar su historia.
 

Con el costado habitado de voces de un pasado
de las que tengo el canto y el silencio.

La soledad de la página en blanco
y un corazón que estalla de palabras
buscando encaje en cortinas de esparto.

lunes, 3 de febrero de 2014

Una risa

Hay días
en que busco la risa
como una patria.

Una risa sin ruido
silenciosa
como caen en el cielo
las estrellas fugaces.

Una risa
que perdura en el tiempo
atrapada en la jaula
de los días felices.

Y ella viene
atravesando penas
como una flecha de agua
y esperanza.

Invierno en el parque

Huele a invierno en las copas de los árboles
y el tiempo es manso y largo
como las viejas penas.

El teatro de títeres está desmantelado
y Gorgorito duerme en el fondo de un saco.

Parques vacíos
y en los bolsillos las castañas locas.

Bancos mojados
y veredas alfombradas de hojas.

La estatua de la fuente
derrama un agua lenta
sobre el espejo verde.

No cantan pájaros.

Sólo alguna campana
dice que hoy es domingo.

Invierno desolado.

miércoles, 15 de enero de 2014

Luces amarillas

 




Las fiestas acabaron.
Un rastro desolado queda siempre después sobre las horas
y el silencio se apropia del espacio.
Un silencio que es más que la ausencia de ruido.
Un silencio que cuenta
lo solos que estuvimos y que estamos.
La fiesta es un paréntesis
que se abre para encerrar un tiempo ajeno
dejando en el asfalto serpentinas mojadas
y luces amarillas en la noche sin luna.

lunes, 10 de junio de 2013

Esa mujer madura

hay algo desolado en ella
como un cisne con las alas mojadas
como los tiovivos en invierno

ese paisaje es solo un espejismo
tiempo que se duele


el cuerpo mientras tanto
vibra de cascabeles
y las manos aletean para secar las plumas

hay algo restallante en ella
como el resplandor de la bengala del náufrago

algo que se afirma sobre el dolor
como la escayola sobre la fractura
en la que se pintan girasoles erguidos

hay un armario en ella
lleno de abrigos para la esperanza
lleno de sueños aún posibles

hay un rastro en la nieve en el que encajan
todas las pisadas

Nené Ortiz